Umbral de Fuego – Rafaél Otton Solis



“Mucho de lo que yo hago es un alegato contra la guerra.
Es algo terrible, lo peor que le puede pasar a un país es la guerra;
es la destrucción de todo, es la destrucción de la cultura,
y de la cultura en un sentido muy amplio” Rafaél Ottón Solís, Artista 

Escrito por Mauricio Rojas Z.
mrojas@revistacupcake.com

Umbral de Fuego es la más reciente exposición del Museo de Arte y Diseño Contemporáneo (MADC), la cual recopila importantes obras del artista Rafaél Ottón Solís a lo largo de su trayectoria artística. Instalaciones y pinturas que han recorrido el mundo en diversas exposiciones se reúnen ahora en este museo josefino.
Hay cenizas, hay luces, hay tierra; hay un fuerte color rojo que choca violentamente contra el color negro. “Estos colores tienen una violencia, probablemente no existen colores que tengan un contraste más fuerte o más violento que esos dos” explica el artista.
Es un alegato contra la guerra, la destrucción de la sociedad y la cultura. Es una apertura a la observación de la fe, el sacrificio, el dolor y la vida humana y social. Las cuatro salas del MADC exponen varias obras, comenzando con “Bosnia”, “Maria al pie de la Cruz” o “Nosotros los hombres”.
Un conjunto de instalaciones que se integran entre sí, con un relato que evoca la vida, llama a la convivencia y contradice a la guerra mientras juega con el luto y su fúnebre color negro de muerte.

“Es muy rico trabajar en tridimensionales, es mucho diseño. Mi arte está conectado con la vida, no solo con Costa Rica, sino con el mundo, porque todos somos hermanos»
 
«No somos una isla, ningún ser humano es una isla” 


A pesar de la complejidad de las obras instaladas, el autor explica que no existe boceto o dibujo alguno. Todas las obras han estado en su cabeza a través de los años, van cambiando, tomando forma y cuando finalmente decide hacerlas, solamente tiene que conseguir los materiales que ya tenía pensados. No le da miedo improvisar, porque ya sabe lo que va a hacer, ya sabe lo que quiere transmitir, así que solo lo hace detalle por detalle.
La exposición culmina con la obra “Sangre por Petróleo” donde expone un crudo alegato contra la sangre derramada por la guerra petrolera. Relata también que en este momento y hacia atrás se mantienen en pie más de 30 guerras, casi todas de origen religioso; y que al final todo se mezcla. La lucha por el petróleo o por la riqueza es una sola, mezclada con fines bélicos.

“Yo fui monaguillo, yo crecí en ese ambiente de altares y procesiones,
por eso muchas de mis obras tienen formas de altares.
Pero no es un altar de iglesia, tiene otras connotaciones»

«Yo mezclo lo religioso, lo político, lo social y lo histórico,porque la vida del ser humano va toda junta. Sólo se separan las cosas para estudiarlas, pero es un solo camino. En este tiempo y en este espacio que nos toca vivir, están sucediendo muchas cosas, que se separan para estudiarlas, pero la verdad aquí todo va junto.” 

Algunas con mucho color rojo, recordando el pentecostés, el fuego y la violencia. Contrastando con el negro, que proviene de la antigua Grecia como el color del luto, donde las viudas vestirían de negro toda su vida por respeto a su marido. Y el color tierra, en los ladrillos de tierra comprimida, en el maíz, en el hierro oxidado. Estos tres colores que se combinan en una natural historia de emociones y eternidad.


“El 8 de abril esto empieza a desaparecer, ¿que queda de esto? lo que la gente vivió, las fotos, videos y la documentación que se ha hecho. Esto es efímero, tiene un tiempo y un espacio, es parte del encanto”

Rafaél Ottón Solis, Artista